miércoles, 23 de abril de 2014

no hace falta ser armenio para pedir reconocimiento

se conmemoran los 99 años del genocidio armenio por parte de turquía, un hecho que es aún negado por el actual gobierno turco (y desconocido u olvidado por gran parte de la sociedad).




entre 1915 y 1923, el gobierno turco detuvo, deportó y asesinó (directa o indirectamente) a la población de origen armenio en turquía. digo "directa o indirectamente" porque, sumado a la violencia directa ejercida sobre las manifestaciones del pueblo armenio, los deportados muchas veces tuvieron que recorrer su camino a pie, incluso por zonas desérticas, muriendo de hambre o sed y siendo muchas veces robados, maltratados y las mujeres violadas por gendarmes o civiles turcos.






como siempre en estos casos, es difícil precisar la cifra de muertes (ni hablar de los efectos en los sobrevivientes, ni las pérdidas culturales tampoco), pero se estima que un millón y medio de personas murieron. independientemente de los números, es importante recordar esta fecha y saber qué pasó, que es el primer paso para lograr alguna clase de justicia.




en argentina, el reconocimiento de la existencia del genocidio armenio tuvo lugar recién en el año 2011. aún así, estamos por delante de la mayoría de los países: sólo 22 de ellos, y 42 estados de EEUU, reconocen estos hechos y los catalogan como genocidio.




reconocer que hubo un genocidio contra el pueblo armenio no es atacar al pueblo turco, ni es una manifestación de odio ni de resentimiento. es un mínimo resarcimiento para las víctimas y un aprendizaje para todos. el genocidio es un crimen contra un pueblo, pero que debe ser condenado por el mundo, porque en el fondo todos somos lo mismo. haber nacido acá o allá en el fondo es circunstancial. diez años antes, diez años después. con la nacionalidad de tal o cual país. blanco, negro, rubio, pelirrojo, mujer, hombre, pobre o rico. el odio y el maltrato nunca resuelve nada y siempre vuelve. por eso es un aprendizaje que nos corresponde a todos. 

así, cuando alguien le grita a otra persona "volvete a tu país", o "negro de mierda", o "mujer tenías que ser" o "la solución es matar a todos los chorros", tal vez nos acordemos de que todo genocidio empieza con una frase así... y nunca termina, porque las consecuencias quedan para siempre.

aprendamos a no tropezar 20 veces con la misma piedra.

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