sábado, 3 de agosto de 2013

entrada importada XI

26/05/2010




hace poco (un par de horas) termine de leer cuarteles de invierno, de osvaldo soriano.

como todo lo que he leido de el hasta la fecha, el libro casi tomo control de mi. diria que no pude escapar de sus garras hasta que lo termine, pero estaria mintiendo. hasta el dia de hoy, no pude escapar de ninguno de sus libros. y tampoco quisiera hacerlo.

era una “historia minima”, desconocida para todo un mundo, simplemente una anecdota para un pueblo… y casi una vida para 2 o 3 pobres diablos, fracasados dejados de lado por la sociedad, pero aun con su dignidad, algo que muchos dejan de lado para ser aceptados. un cantante de tangos venido a menos, un boxeador cuyas epocas de gloria ya pasaron, son invitados a un pueblito de provincia a dar espectaculos para una fiesta. a pesar de la poca simpatia inicial, comparten habitacion y van trenzando una extraña amistad.

a poco de llegar se dan cuenta que el pueblo esta dominado por los milicos, que hicieron desaparecer a montones de personas a sabiendas de todos, quienes se hacen los sotas y agradecen la “paz”.

de buenas a primeras, el cantante de tango, que no simpatiza en nada con los milicos, se pone a unos cuantos de ellos en contra, y es reemplazado por un cantante de poca monta del pueblo, que no tiene reparos en lamer borcegos.

amenazado por los militares y  a punto de irse, y advertido por un linyera de que la pelea del boxeador esta practicamente arreglada para que pierda, el tipo sigue sus principios y vuelve a sumergirse en el pueblo para tratar de salvar a su amigo.

como las que he leido de soriano… historias de tipos que para la sociedad son fracasados y perdedores, pero que junto con sus falencias y humanidades, tienen muchos mas principios y agallas que todos los “triunfadores” juntos.

y por cierto… pocas veces lamente tanto la muerte de un personaje como en los libros de soriano.

el asesinato del linyera me conmovio casi tanto como la muerte del gato de phillip marlowe en triste, solitario y final. ese gato pulgoso y flacucho, tan perdedor como el, que aparecio por su ventana y decidio ser su unica compañia. ese mismo gato que el detective encontro literalmente muerto de hambre al final del libro.

cuando lei esa escena llore, casi como si hubiese conocido a ese gato. llore por el destino de todos esos personajes tragicomicos que encuentran un lugar para las emociones mas nobles en el medio de la desgracia, por quienes siguiendo sus principios eligen un camino mas dificil, o directamente, un camino imposible.

ya hice mi promesa: la proxima vez que pase por chacarita, una flor va para vos, osvaldo. es una lastima haberte conocido tan tarde (aunque dudo que hubiese podido apreciarte mientras estabas vivo…)

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