sábado, 3 de agosto de 2013

entrada importada IX





paseamos un poco, conocimos un poco mas de beverly hills, caminamos por rodeo drive y hasta experimentamos algo exotico, pero que para los yanquis era la normalidad: cenar a las 6 de la tarde. mientras lo haciamos, soriano me sorprendio con una pregunta:

-cual es tu rosebud?

pense y rapidamente tuve mi respuesta, pero me dio vergüenza decirla. entonces pregunte:

-vos me preguntas si valoro algo como el trineo que tenia el personaje de el ciudadano?
-aja.
-no me acuerdo -menti-. me parece que no tengo un rosebud. y vos?
-yo si -sonrio-. (…)
-y cual es tu rosebud?
-un arbol en cipolletti.

le pregunte si antes me habia mentido cuando me dijo que era de mar del plata. dijo:

-mira, mis viejos vivieron en tantos pueblos que ya ni se de donde soy. naci en mar del plata, de ahi me llevaron a san luis, de ahi a rio cuarto en cordoba, de ahi a cipolletti y mas tarde a tandil…
-y por que te acordas del arbol de cipolletti?
-porque arriba de el siempre me sentia bien. cuando me mandaba una cagada, lo que pasaba bastante seguido, y mis viejos me buscaban para darme una paliza, me subia a ese peral, desaparecia entre las ramas de arriba y se me iba el miedo. (…) muchas noches sueño con ese arbol, con el rincon donde se me murio un perro que era mi tesoro, con esa calle donde me atropello un auto.

ante eso, vacile. no supe que decirle ni que preguntarle. disimule tomando un sorbo de mi vaso de cerveza. despues confese:

-yo tampoco se bien de donde soy.
-por donde anduviste?
-me dijeron que naci en buenos aires, pero que en seguida me llevaron a concordia, en entre rios, mirando al rio uruguay, pero de eso no me acuerdo. me acuerdo si del rio parana cerca de una casa en rosario. (…) despues aparece santiago del estero, con su rio, con un perro que solo me dejaron tener un fin de semana porque rompia la ropa que lavaban y dejaban colgada y un gatito negro que elegi y que en seguida desaparecio. veo a viedma y al rio negro. y finalmente vuelve el agua marron del rio de la plata, otra vez en buenos aires.
-y que mas?
-nada mas.

aunque tuve ganas de contarle el resto, no lo hice y finalmente soriano se fue por una escalera interminable del aeropuerto, en inglewood, rumbo al avion que debia tomar. mientras yo volvia a los angeles, pense en si alguna vez le diria la verdad, sin saber que durante 24 años no lo haria, y que cuando lo hice, en una tarde de calor insoportable de enero de 1977, ya no servia mi confesion porque nos separaban muchas paladas de tierra y la tristeza mas profunda.



con soriano por la ruta de chandler – andres bufali

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