sábado, 3 de agosto de 2013

entrada importada III

otra vez julito...



—Anoche, por ejemplo, cuando vos hablaste de ir a comer papas fritas al bulevar Sebastopol y dar una vuelta por el barrio de la Bolsa, Ludmilla empezó a los saltos, te acordarás, los ojos se le agrandaron hasta las orejas y era como una guitarra, no sé, algo que temblaba y vibraba, y no por tu Max Ernst o tu Xenakis sino solamente por unas papas fritas y vagar hasta el amanecer, cosas sin importancia. (…) Como quieras, en todo caso yo buscaré siempre esas mujeres que inventan cada cinco minutos el aeroplano o el submarino, figurativamente hablando, que no pueden ver un par de tijeras y una hoja de papel sin recortar un conejito, que cocinan echando miel en vez de aceite en la sartén para ver qué pasa con las costillas de cerdo, y que en cualquier momento se ponen el rimmel en la boca y el rouge en las cejas.

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